EL CLUB > LA CAMISETA > LOS HEROES VISTEN DE AMARILLO Y NEGRO

Contar la historia y el significado de esos colores no es simple, es muy difícil expresar con palabras lo que sucede en nuestros corazones, porque para muchos coquimbanos el amarillo y negro es parte de nuestra raza, es por eso que hemos querido traspasar el relato que el profesor y escritor coquimbano Pedro Álvarez Pavéz en su libro “Tradiciones y Episodios de Coquimbo” hace en el capitulo XXVIII llamado “Shoot Goal, Come On Flora”, aludiendo a lo sucedido en el verano de 1903 (libro recomendable para todo porteño de corazón).

Los invitamos a ponerse cómodo y disfrutar de una historia inolvidable:

SHOOT GOAL, COME ON FLORA!

“El ANTIGUO periodista, corresponsal de El Mercurio y presidente del Club "Nacional" N° 28 de tiro al blanco, don Pedro Pavéz Rojas, fallecido hace más de cuatro décadas, era, por así decirlo, un caso patológico de fanatismo deportivo. Aparte de no perderse partido de fútbol donde interviniese la oncena aurinegra; al ofrecer un brindis; en medio de una cena, banquete, festín o comilona; al finalizar un discurso; en una manifestación de despedida; a la hora de almuerzo o antes de acostarse; aun en los años más achacosos de su edad provecta, se incorporaba bruscamente de su asiento y agitando el puño derecho, exclamaba con voz llena de euforia: Shoot goal, come on Flora!

Huelga decir que los circunstantes, y hasta sus familiares, se deleitaban con las humoradas de don Pedro. Pero en cierta ocasión, y ya en su vejez, un curioso le preguntó:

¿A qué viene esa frase en inglés que usted repite como majadero, señor Pavéz?

¡Ah! Es un recuerdo inolvidable que conservo en el corazón de coquimbano. Es parte de la historia deportiva de nuestro querido puerto, que siempre está presente en mi mente - respondió, sin inmutarse, el interpelado.

¿Sí?... ¿Y que es ello?

Bueno... Fue más o menos entre fines de enero y comienzos de abril de 1903.

Durante ese tiempo un número cercano a mil almas concurrimos a la cancha del lado del Estanque (actual Estadio Municipal), la cual estaba tan rústica y desprovista, que no disponía de cierro ni de una mísera gradería. Tuvimos, pues, que allanarnos a presenciar desde la orilla del rectángulo las grandes partidas de fútbol que Coquimbo disputó con los eleven de los cruceros ingleses Flora y Grafton. Este último, nave almiranta de la escuadrilla del Pacífico de su majestad Británica.

HMS Flora
 
HMS Grafton

Prosiga, por favor.

¡No sabían los gringuitos con la chicha que se iban a curar! Nuestro cuadro royal contaba en sus filas con los "Tres Alfredos"; algo así como los tres mosqueteros del fútbol: Alfredo Steel Crawford, Alfredo Chirgwin Barrios y Alfredo Bahamondes Vega.

Jugáronse siete partidos de "ida y revancha" en serie de honor. En cinco oportunidades se jugó con el Flora y en dos con el Grafton, crucero éste al que Coquimbo derrotó en forma contundente e inapelable, lo que muy bien hablaba de la habilidad de nuestros footballers.

En los dos primeros encuentros con el Flora se empató a dos y a tres tantos, respectivamente; en el tercer match ganó Coquimbo; en el cuarto, el Flora. Había que dirimir cuál era el mejor cuadro. Y bien, a bordo del Flora, un buque de guerra de 4.360 toneladas que arribó el 20 de enero, venían jugadores de muchos pergaminos, cuyo team no pudo ser vencido en centros tan importantes como Buenos Aires, Montevideo y otros de América del Sur, en una racha de varios meses. Empero, Coquimbo, en marzo de 1897, ya había derrotado al equipo del barco inglés Amphion por dos a cero, con goles de Alfredo Steel y Alfredo Chirgwin.

Y llegó el esperado cotejo definitorio. Era el sábado 4 de abril. El caso es que aquél día se desbandó el pueblo. Un copioso gentío partió a pie, a caballo y en coches Victoria, acompañando al elenco de sus amores con la banda de músicos a la cabeza. En un costado de la cancha tomaron ubicación los marinos británicos; tal vez unos trescientos, poco más o menos, pues a más de los buques nombrados se encontraba de estación en la bahía, desde hacía un chorro de años, el pontón Liffey; antigua fragata de 3.915 toneladas, destinada al abastecimiento de carbón, víveres y municiones. Por detrás de uno de los arcos se instaló nuestra banda municipal; por el otro, a su vez, la banda de los marinos de la Royal Navy; y, al otro costado, la afición de Coquimbo, formando bulliciosa barra.

Concurrieron a esa memorable jornada, además de algunas autoridades edilicias cuyos nombres he olvidado, el gobernador don Ramón Domingo Espinoza y miembros del Cuerpo Consular. Asimismo, numerosas y distinguidas señoritas se hallaban igualmente presentes.

¿Recuerda usted a los jugadores que participaron en ese evento?

Como si fuera hoy. Coquimbo alineó de la siguiente manera: Goalkeeper; Narciso Herrera B.; Backs; Gordon C. Steel y Abraham Rojo; Halfbacks; Pedro N. Araya, Alfredo C. Steel y Walterio Gore; Forwards; Alfredo Bahamondes, José "Matite" Morales, Ricardo Bahamondes, Diego Pérez y Eleodoro Campusano. Por el conjunto inglés jugaron los señores: Davies, Smith, Weale, Griffin, Eddie, Taylor, Trewithicks, Hanson, Bingham, Reeves y el teniente Lewis.

¡Que interesante! ¿Y qué le pareció a usted?

¡Caramba! Desde el kick-off fue una partida de meta y ponga; una lucha reñidísima en la cual descollaron los hermanos Bahamondes y los Steel. Sin embargo, a los pocos minutos de que el juez don Guillermo Cargill diera el pitazo inicial, Coquimbo cargó y sin gran esfuerzo marcó un gol. Es que los nuestros no se pararon en pelillos y dieron dura brega. Finalmente el score se mantuvo y las bandas saludaron ruidosamente a sus eleven.

Y ese gritito de entusiasmo suyo, ¿a qué obedece?

El comandante del crucero inglés, Mr. Casper J. Baker, no podía creer lo que estaba viendo: las atajadas brillantes de Narciso Herrera, la labor impecable del Back Gordon Steel, las corridas imparables y centros del HALF Alfredo Steel, los esquives y regates de "Matite" Morales, y los certeros cabezazos, plenos de luces ofensivas, de Ricardo Bahamondes. Como estaba tan nervioso por el marcador adverso el caballeroso capitán, para alentar a sus players gritaba a desganitarse: -Shoot, shoot goal, come on Flora! (¡Vamos los del Flora, disparen, disparen al arco!).

Era de ver y no creer la desesperación del capitán Baker. Nosotros casi nos desternillábamos de risa ante su impotencia, y no vacilamos en remedar la frasecita. De modo que al terminar el encuentro todos gritábamos de alegría:- Shoot, shoot goal, come on Flora! Yo me contagié de por vida, pues la hallé simpática.

Ahora, cuente, ¿qué hay de cierto sobre las camisetas?

Los británicos salieron orgullosos al field aquellos días, trajeados de amarillos y negros por mitades. Aconteció por entonces que les hicimos objeto de grandes agasajos, incluyendo paseos por las ciudades de La Serena y Vicuña a cargo del finado don Jorge Hoppe. Por esta razón, el comandante de la nave, reconocido del aprecio de los porteños que vencieron en buena lid a su invicto team, hizo entrega en el mismo terreno de juego al cónsul inglés, Mr. Jorge Lindsay Ansted, de las once chaquetillas, quien a su vez las puso en manos del capitán del Coquimbo Foot-ball Club, don Alfredo Segundo Steel.

Estas camisetas fueron llevadas, cual valioso trofeo, a Santiago en agosto de ese año, y con ellas debutó exitosamente Coquimbo, derrotando a dos seleccionados capitalinos en la elipse del Parque Cousiño y en la Quinta Normal de Agricultura, consagrándose el Coquimbo Foot-ball Club como el mejor elenco de Chile. Entusiasmados con sus camisas Made in England, nuestros jugadores habían fundado en mayo el Alianza F.B.C., conjunto poderoso e imbatible, y allí comenzaron a vestirlas.

Don Narciso Herrera conservó como un testimonio de ese histórico partido la tricota blanca de los guardavallas, de lanilla tejida a palillo y alto cuello, y la enseñaba orgulloso a sus relaciones y amistades.

Entonces... ¿Desde cuándo las adoptó Coquimbo Unido?

Por tradición y sentimientos, la Coquimbo Foot-ball Association, en vísperas de un partido con Antofagasta, celebró reunión el lunes 23 de septiembre de 1912 en el Centro Social. El presidente de la entidad don Alfredo Segundo Steel Crawford y los dirigentes Juan de Dios Richards, Osvaldo Palominos Contador, Narciso Herrera Brizuela, Ernesto Álvarez Cunoz, Julio Virgilio Martínez y Aurelio Hadida Chellew, y un grupo numeroso de jóvenes sportmen asistentes, acordaron por unanimidad elegir como traje definitivo para el Coquimbo Unido F.B.C., chaquetas de color amarillo y negro igual a las que usaba el Alianza; es decir, las propias del Flora. De ahí la confusión respecto de su origen.

Don Pedro Pavéz llevó un vaso de agua a sus labios y apuró un sorbo; luego, enjuagándose una lágrima, añadió con emocionada voz: ¡Yo estuve ahí!

Muy agradecido. ¿Desea agregar algo más don Pedro?

¿Como no?... Shoot goal, come on Flora!

 
     
     
     
     
     
 
Volver a página anterior
Subir
Avanzar a página siguiente
 
 
 
Copyright 2005 - 2007 © - Coquimbo Unido S.A.D.P. - Todos los derechos reservados